Así ha sido el exigente casting de OT en Málaga: solo el 1 % de los aspirantes seguirá soñando con la Academia

De más de 1 300 inscritos, únicamente 53 obtuvieron la pegatina para la fase 2 y, tras el segundo filtro, apenas 15 cuentan con plaza virtual para el casting final en Barcelona.

La Caja Blanca se convirtió en un improvisado auditorio al aire libre donde se respiraba ilusión y nervios. Bajo la mirada de Noemí Galera, Pablo Wessling, Mónica Carbonell y Sonia Edo —acompañados por Mamen Vázquez y Manu Guix en la segunda fase—, cientos de jóvenes hicieron cola desde el alba con el sueño de convertirse en los próximos triunfitos.

Noemí Galera dando comienzo al casting de Málaga

Una cola interminable cargada de historias

Antes de que amaneciera, la explanada de La Caja Blanca empezaba a llenarse. Un total de más de 1 300 aspirantes trazaron una fila serpenteante que doblaba esquinas. Algunos repasaban letras en voz baja; otros, con guitarra en mano, probaban acordes. Pronto surgieron pequeñas comunidades improvisadas: se compartían botellas de agua, consejos para controlar el temblor en la voz y hasta mini ensayos de dúo.

La organización, con experiencia tras el año pasado, instaló una cola adicional, lo que agilizó el acceso y ayudó a que la fila comenzara a disolverse poco antes de las tres de la tarde. Aun así, la mañana estuvo marcada por el murmullo de miles de acordes y la emoción de quienes, por un día, se sentían la próxima gran voz del pop español.

Entre las miles de voces, destacó la de Saray, la primera de la cola, una granadina de 19 años que no dudó en tomar un autobús la noche anterior para no llegar tarde. “No quería dejar pasar la oportunidad”, decía con una mezcla de orgullo y agotamiento. Al llegar, interpretó un tema de Rosario Flores con tal desgarro que muchos asistentes se detuvieron a escucharla.

Primeros aspirantes con Pase Prime en cantar / Ángela Hilario

El jurado: exigencia y cercanía

El equipo de casting estuvo formado por Noemí Galera, directora de la Academia y encargada además de evaluar los pases Prime; Pablo Wessling, veterano en detección de voces nacientes; Mónica Carbonell, responsable de la producción musical; y Sonia Edo, especializada en dirección escénica. En la segunda fase se unieron Mamen Vázquez y Manu Guix a la directora de la academia, completando así un panel riguroso pero cercano, cuyas miradas y comentarios definieron el destino de cada aspirante con la precisión de quien busca no solo talento, sino también auténtica actitud.

53 pegatinas y el primer nombre del día: Óscar Catalejo

El objetivo era claro: hacerse con una pegatina que abría la puerta a la fase dos. De los más de 1 300 inscritos, solo 53 lograron ese pase. Entre ellos destacó Óscar Catalejo, un joven estudiante de Matemáticas en la Universidad de Málaga y natural de Algeciras.

Su nombre comenzó a circular entre los asistentes desde primera hora de la mañana: fue el primer aspirante en conseguir la codiciada pegatina, la número 6050, lo que lo convirtió en una especie de referente espontáneo para los que aún esperaban su turno.

Lo más curioso de su historia es que no era la primera vez que lo intentaba: ya el año pasado había llegado hasta el casting final de OT 2023, pero fue eliminado en el último momento. Aquella experiencia no le quitó la ilusión y por ello se presentó de nuevo.

Su pase a la segunda fase no fue una sorpresa para quienes lo escucharon desde fuera del recinto. Y lo que hizo después confirmó su potencial: el martes volvió a interpretar el mismo tema frente al jurado ampliado y fue uno de los seis seleccionados del primer grupo en esa fase. Si su nombre sigue resonando en la Academia, probablemente se convertirá en una de las voces a seguir de esta edición.

Miguel, el único aspirante del segundo grupo de Pase Prime en recibir la pegatina

Segunda fase: solo 15 voces persisten

La segunda fase del casting se celebró al día siguiente, en la misma Caja Blanca, aunque con un ambiente radicalmente distinto. Si el lunes todo eran colas, emoción y cientos de voces mezcladas en el aire, el martes reinaba un silencio expectante. Los 53 aspirantes que habían logrado la preciada pegatina volvían grupos con los nervios a flor de piel, conscientes de que ahora la criba sería aún más severa. Ya no bastaba con tener buena voz: se evaluaba la interpretación, la presencia escénica, la conexión emocional con la canción y, en muchos casos, la capacidad de reinventarse en tan solo unas horas.

En esta fase se incorporaron al jurado Mamen MárquezManu Guix y la propia Noemí Galera, directora de la Academia. Su mirada ya no era solo la de unos evaluadores de talento, sino la de quienes intentan vislumbrar qué voces podrían convivir, evolucionar y brillar dentro del formato que ha visto nacer a artistas como Aitana, David Bisbal o Lola Índigo.

De los 53 seleccionados que regresaron ese martes, solo 15 lograron superar este segundo corte. Un número que pone en perspectiva lo exigente que es el proceso y lo extraordinario que resulta estar en ese grupo. Si tenemos en cuenta que más de 1 300 personas se presentaron al casting de Málaga, menos del 1 % ha logrado llegar hasta aquí.

Bakair segundos antes de cantar

Próxima parada: Barcelona y el casting final

Con los 15 nombres ya confirmados, llega la espera. A finales de junio o comienzos de julio, el equipo de OT convocará a estos aspirantes para un casting final de varios días en Barcelona, donde convivirán, demostrarán su versatilidad y competirán por las últimas plazas de la Academia.

Málaga pone punto y seguido a su papel de cantera de talento: en cada nota hubo historias de esfuerzo y pasión, y ahora esos 15 valientes aguardan su gran salto.

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