Crítica de «Dies d, estiu i de pluja» del Collectiu de Espurnes. Su primer largometraje que fue proyectado como la última película que entró en la preselección del Festival de Málaga.

¿Solo los hechos son reales cuando los verbalizamos? Este es uno de los temas que nos plantea, Dies d’estiu i de pluja, un largometraje escrito y dirigido por el Collectiu Espurnes del que forman parte nombres como los de Álex Serra, Mireia Labazuy, Claudia Vila, Eva Picazo, Carla Sánchez y Miquel Roig. A su vez está protagonizada por Berner Maynés, Hug Casals y de nuevo, Eva Picazo. Una historia que refleja con precisión la importancia del lenguaje, incluso cuando no hay comunicación explícita entre los personajes. Un “triángulo amistoso” lleno de secretos, caricias, silencios y sobre todo, preguntas sin respuestas.
Dies d’estiu i de pluja sigue de cerca la vida de tres amigos, Biel, Abril y Gerad. Los tres se conocen desde la infancia y su amistad ha pasado a estar estancada por la monotonía. Entonces deciden pasar unos días juntos de ruta para reanimar aquella relación del pasado. Hasta que un tropiezo en el camino rompe su incomunicación, tensando tanto la relación que provoca un grito en el silencio.
Una película que surge de la inquietud de un grupo de jóvenes, quienes transforman sus propias preguntas en este proyecto final. De corte generacional, llena de planos fijos y contemplativos de los que se nutre la narrativa y estética cargada de poesía visual. En momentos en los que los planos son descriptivos nos muestran tanto el lugar como el silencio que pasa a ser el personaje principal. Los encuadres cortos y detallistas gozan de una estética jovial y cuidada al milímetro, pero sin pretensiones. Como aquellos gestos que son testigo de las muestras de cariño o las miradas que guardan deseo y resentimiento al mismo tiempo ya que no se expresan con sinceridad.
Un trabajo coral en el que los creadores han contribuido con un guion en constante evolución y que rebosa de naturalidad. Tanto por las actuaciones que se asemejan perfectamente a la de un grupo de amigos de toda la vida como por los diálogos. La simplicidad de estos, te hace sentirte identificado y participe en cualquier conversación que mantienen y a la vez, dentro de una situación íntima de la que no perteneces. Eres solo un espectador más.

Al final, el camino que emprenden es un símil a su amistad. Un sendero largo y accidentado que, al perderse en él, también rompen con la artificialidad con la que habían construido su relación. A lo largo de la película, hay varias ocasiones en las que los personajes se preguntan entre ellos cómo están y la respuesta siempre es “estoy bien” , hasta que se enfrentan a su realidad. Y ahí, la respuesta pasa a ser, “no estoy muy bien».
Desde el primer fotograma en el que nos presentan a los personajes, el guion nos va dando píldoras de aquello que ocultan, haciéndonos conocedores del dilema que está por venir. Biel, en particular, se presenta como un personaje lleno de contradicciones, egocéntrico, con poca empatía hacia sus amigos y propenso a evadirse fumando. Su actitud no solo invalida los sentimientos de los demás, sino que también lo distancia de sí mismo.
Sin embargo, lejos de justificarlo, la historia nos muestra sus vulnerabilidades sin edulcorarlas. Su enfermedad no pretende limpiar su imagen ni eximirlo de sus actos, sino humanizarlo, recordándonos que las personas están hechas de luces y sombras. Biel es consciente de que aquello que no se dice sigue existiendo en el silencio, y que solo al verbalizar puede hacerse real. Es en ese punto donde la película nos devuelve a su pregunta inicial: ¿solo los hechos son reales cuando los verbalizamos?
Si es cierto que desde mi punto de vista , el guion destaca en gran medida por sus puntos de trama que te hace seguir mano a mano con lo que va aconteciendo en pantalla. Sobre todo, los del inicio, dónde nos presentan a los personajes, nos describen cómo son ,emprenden el camino y vemos las diferentes dinámicas a las que se enfrentan… A pesar de esto, el guion finaliza con un cierre casi hermético, dejando como única grieta la relación íntima entre Biel y Gerad, de la que Abril no conoce. Si bien, la historia no gira en torno a ello, pero su falta de resolución deja abierto a diferentes interpretaciones. Incluso refuerza el carácter introspectivo de la película.
De la mano de la productora The New Flesh y Goroka. Una obra audiovisual que con pocos recursos y a falta de financiación pública, ha logrado llegar al Festival de Málaga. Iniciando su recorrido por los demás festivales del país siendo el próximo el D’A, Festival Cinema Barcelona. Aún sin distribuidora y a la espera de subirse a la participación de alguna plataforma.

Una historia que nos embarga en la fragilidad de la amistad y la importancia de la ruptura para poder cambiar.





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